— ¿Cómo haces para aguantar todo el sufrimiento?—pregunto
Hans.
— ¿Qué sufrimiento? Si luego los nazis me llevaran a
mí y a mi padre a EE.UU con mis tíos —respondió Josué con un tono de felicidad
admirable.
—No te van a llevar a ninguna parte, te van a matar —respondió
Hans con la cruda realidad.
—No mentira, mi padre me dijo que nos iban a llevar
con mis tíos y que vamos a estar bien— dijo el niño con ojos llorosos y con la ilusión
prácticamente perdida.
—Tu padre te mintió.
—No, mi padre nunca me miente.
—Perdona Josué pero es la realidad.
—Pero siempre hay esperanza —Josué pareció volver en
sí— y me puedo salvar, es más, me voy a salvar.
—Tienes razón, te vas a salvar— exclamó Hans ya dándose
cuenta que no podía ser tan cruel con un niño de cinco años, por mas dura que fuera la realidad.
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